Documento Base para la Discusión del Plan de Manejo del Parque Provincial de la Araucaria




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EL AREA PROTEGIDA Y SUS RECURSOS
1. Características ecológicas
1.1. Topografía
El área donde se encuentra el Parque esta localizada en el límite entre el distrito morfológico de “La altiplanicie de San Pedro” (Margalot, 1985) y el de "La franja longitudinal central o de las sierras centrales", más precisamente dentro de éste último.

La Sierra de Misiones o Central, constituye la separación de las aguas (divortio aquarum) de los afluentes del Paraná y del Uruguay. Esta Sierra va en aumento en altura de SO a NE, hasta Bernardo de Irigoyen, donde culmina con más de 840 metros (Margalot, 1985).

La topografía del Parque coincide con la descripta por Margalot (1985) para el distrito morfológico de la franja longitudinal central: posee un relieve de cerros que se suceden, con mayores elevaciones en el eje longitudinal portador de la divisoria de aguas. Los cerros terminan en un valle sinuoso, por el cual se desliza un arroyo de escaso caudal, cuyo lecho esta continuamente interrumpido por asomos rocosos.

La mayor altura del Parque es de 570 m.s.n.m. al norte del mismo y la mínima se encuentra en el borde del arroyo que corre en su límite oeste, siendo de 525 m.s.n.m. La altitud promedio es de 547 m.s.n.m. (Fig. 3, Anexo I).


1.2. Clima.
En Misiones, en la localidad de San Pedro, la temperatura media anual es de 17,5°C; la media del mes de enero, de 22,5 °C y la media del mes de julio, de 12,5 °C (Margalot, 1985).

Las precipitaciones alcanzan 1.912 mm anuales, distribuídos durante todo el año (Cabrera, 1976; Margalot, 1985).

En las regiones más elevadas del extremo este de Misiones, coincidiendo con la región de los pinares de araucaria y durante inviernos muy rigurosos, pueden producirse nevadas, que acontecen entre los meses de mayo a agosto (Ragonese y Castiglione, 1946; Cabrera, 1976). En julio de 1957 se registró caída de nieve en San Pedro y Bernardo de Irigoyen, al igual que en agosto de 1965 y en el invierno de 1966 (Margalot, 1985).
1.3. Geología y geomorfología
La totalidad de la superficie del Parque de la Araucaria, esta compuesta por lateritas (C.A.R.T.A., 1962-1963a) (Fig. 4, Anexo I).

Las lateritas son rocas residuales. Las rocas residuales están constituidas por el producto insoluble de la meteorización, que sin haber sufrido transporte, cubre las rocas de las que ha derivado. Por su génesis particular no presentan grandes espesores, pero su extensión areal puede ser grande. Como característica presentan en la base, transición hacia la roca que les dio origen.

Las lateritas son rocas compuestas fundamentalmente por óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio, formadas por la meteorización de rocas ricas en estos elementos y algunas arcosas, que son areniscas de grano más bien grueso, formadas por la meteorización de rocas graníticas. Son frecuentes en climas tropicales y subtropicales húmedos, donde la meteorización química es muy importante.

En cuanto a la geomorfología del Parque, la misma responde a lo descripto por Margalot (1985) para la franja longitudinal central o de las sierras centrales, la que se caracteriza por haber sufrido un proceso de largo desgaste bilateral del antiguo altiplano, por los afluentes del Paraná y el Uruguay a lo largo de dos o más ciclos erosivos. No hay un solo sistema de sierras, sino un relieve de erosión fluvial menuda con innumerable cantidad de cerros aislados sin orientación común para los filos de crestas ni escalonamiento gradual.


1.4. Suelos
Para el Parque Provincial de la araucaria no se dispone de una carta de suelos cuyo nivel de detalle lo constituyan unidades taxonómicas, por lo que el análisis está realizado utilizando unidades cartográficas politáxicas. Estas unidades integran el paisaje como una unidad, es decir con ingredientes topográficos, geológicos y geomorfológicos que configuran áreas donde los suelos tienen similitudes que permiten suponer que, al ser puestos en uso, responderán dentro de ciertos límites en forma similar (O’Lery, 1994).

Los suelos del Parque corresponden a la Unidad Cartográfica o Complejo 9 (C.A.R.T.A., 1962-1963b) (Fig. 5, Anexo I).

Los suelos del Complejo 9, llamados de Tierra Colorada, son suelos rojos, formados por la alteración (laterización), desde tiempos remotos (primeras etapas del Cuaternario), de las rocas diabaso-basálticas predominantes en el subsuelo (lateritas) (Martinez-Crovetto, 1963). Son suelos profundos, muy evolucionados, contienen alrededor de 40% de partículas finas, a pesar de lo cual no poseen las características de los suelos arcillosos, ya que son aptos para la agricultura (Martinez-Crovetto, 1963). Son suelos lixiviados, permeables, ácidos o ligeramente ácidos, descalcificados, con buena cantidad de nitrógeno y de fósforo pero desprovistos de humus (C.A.R.T.A., 1962-1963b; Martinez-Crovetto, 1963; INTA 1986).

Son suelos erosionables, sobretodo al quedar destruida la capa de humus (Horizonte A) que existe cuando se encuentran bajo monte. Ocupan casi el 31% del suelo misionero y son aptos para la forestación (INTA, 1986).


1.5. Hidrología
El Parque se halla ubicado prácticamente en el área que constituye la divisoria de aguas mencionada en el Item 1.1. del presente Capítulo, la que coincide en este sector con el trazado de la Ruta Nacional N°14. Más precisamente, el Parque se encuentra a 1,3 Km. al sudeste de la divisora de aguas, en donde se originan las nacientes de los cursos de agua que vierten sus caudales hacia el río Uruguay, formando parte de su cuenca.

Dada la posición topográfica de cumbre aplanada (planalto), el Parque no posee grandes ni numerosos cursos de agua sino más bien origina pequeños arroyos, que finalmente desaguan en el Arroyo San Pedro, este en el Pepirí- Miní o Yabotí Guazú y este último finalmente en el Uruguay (Fig. 1, Anexo I).

En un sector próximo al destacamento de los guardaparques, existe una pequeña vertiente que originó una laguna cuyas aguas forman una curso de agua que desemboca en el Arroyo San Pedro (Fig. 1, Anexo I).

Cercano al camino central del Parque y próximo al límite note hay una depresión, que con las precipitaciones se llena, formando una laguna temporaria. Antiguamente era más profunda y permanente (Fig.6, Anexo I).


1.6. Flora
El marco biogeográfico y fitogeográfico del Parque, ya fue expuesto en el Capítulo I, por lo que en la presente sección no será nuevamente discutido.

Toda la superficie del Parque, al igual que el área que comprende a la localidad de San Pedro, fue, como se ha mencionado anteriormente, intensamente explotada. Es por este motivo y por otros que tienen que ver con el manejo y el uso que se le dio al Parque de la Araucaria, que las comunidades vegetales originales de este ecosistema se encuentran en la actualidad completamente modificadas en todos los sectores del Parque.

La accesibilidad y la topografía del Parque, condicionaron el grado de disturbio que estas comunidades vegetales sufrieron y hoy podemos apreciar un mosaico de tipos de vegetación con la influencia de distinto grado y tipo de disturbio (incendio, pisoteo, invasión de exóticas, etc.).

La araucaria (Araucaria angustifolia) (Bert.) O. Ktze, es la especie arbórea que predomina considerando el Parque en su totalidad. Como mencionáramos anteriormente, debido a su alarmante disminución, ha sido declarada Monumento Natural Provincial en el año 1986 por medio del Decreto N°2380, el cual prohibe su extracción y comercialización en estado silvestre.

Esta especie fue descripta por primera vez en 1819 por Bertoloni con el nombre de Colymbea angustifolia (Amaral Machado, 1980). En sus diversas asociaciones, es el árbol mas alto, cuyas copas umbeliformes de un verde oscuro, forman una cobertura arbórea muy característica y que se distingue fácilmente. Puede alcanzar alturas de 30 a 35 m. y diámetros de entre 80 y 120 cm a la altura del pecho en los ejemplares más viejos (Klein, en Amaral Machado, 1980). Diámetros mayores a 1,5 m a la altura del pecho son raros en toda su área de distribución. En la localidad de San Pedro, ha habido un ejemplar de araucaria derribado que alcanzaba los 50 m de altura (Arce Goméz, com. pers.) y en el Parque Provincial Cruce Caballero se encontró un ejemplar de 1,8 m de DAP y se registró un ejemplar caído hace aproximadamente unos 5 años, que alcanzó los 37 m de altura (Muñoz, 1993). Uno de los ejemplares de araucaria de mayor diámetro presente en el Parque de la Araucaria, posee 95 cm a la altura del pecho y se encuentra en el límite sur, sobre el rumbo.

El primer paso para entender el proceso de regeneración natural de una especie es establecer su correcta posición dentro de los estadios sucesionales. Hasta el momento, la araucaria ha sido considerada por un grupo de investigadores, como una especie pionera, para otros es una especie clímax (constituyendo la estructura permanente del bosque). Existen evidencias de que no es ni pionera ni clímax (Viana Soares, 1980).

La araucaria no presenta algunas de las características de las especies pioneras como por ejemplo, la capacidad de diseminar abundantes semillas a través de extensas áreas. La araucaria no tiene gran movilidad, sus semillas son grandes, pesadas y pierden rápidamente su poder germinativo a razón del 10 % por mes luego de cosechada (Tarnoski, 1996).

La araucaria no es tampoco una especie clímax pues antiguos poblamientos están siendo naturalmente sustituídos por latifoliadas. Esto indica que las latifoliadas (especies de hoja ancha), son las especies clímax de estas comunidades. En todas las asociaciones de coníferas con latifoliadas en el continente americano, ellas son siempre las especies clímax. Las coníferas son inclusive especies más rústicas y primitivas y la tendencia natural del proceso evolutivo en la superficie terrestre es la sustitución de éstas por las latifoliadas, más evolucionadas, especializadas. Además, la araucaria parece ser intolerante a la sombra durante los períodos más avanzados de su ciclo de vida, característica que no es típica de las especies clímax.

Considerando lo anterior, parece más indicado definir a la araucaria como una especie serie. Este posicionamiento de la especie dentro de los estadios sucesionales intermedios, explicaría la ausencia de regeneración natural en poblamientos naturales de araucaria. Uno de los rasgos ecológicos notables de estas especies de coníferas es que no se regeneran en claros pequeños (Lux, 1993).

La regeneración natural de la araucaria se desarrolla en conexión directa con acontecimientos catastróficos de origen natural, como el volteo de grandes franjas de bosque maduro denso causado por tornados o por focos de incendio producidos por rayos o iniciados por pobladores aborígenes (Kaingangues), quienes realizaban rozados a fuego para sus cultivos (Seitz, en Burkart , 1993).

Estas perturbaciones naturales producían claros en el bosque donde se iniciaba la sucesión secundaria con numerosas especies colonizadoras (Ej. palo pólvora, bracatinga, fumo bravo). Debajo de esas leñosas de vida corta se regeneraba el pino paraná. Así, al morir las pioneras iniciales, permitían el desarrollo rápido del renoval de araucaria que había permanecido a la espera de un claro. De este modo es como se forman los manchones de araucaria, patrón de distribución de la especie, muy notable en las áreas más alejadas de su centro de distribución como es el caso de la selva con araucarias de Misiones.

La longevidad máxima que puede alcanzar la araucaria está entre los 260 a 300 años (Seitz, 1988 en Burkart, 1993). Al ser los manchones casi coetáneos, es decir, con árboles de aproximadamente la misma edad, al cumplirse el ciclo de vida, mueren masivamente, permaneciendo el área carente de poblaciones importantes hasta que se produzca otro disturbio natural.

Debido a que en el Parque no se han realizado inventarios completos de flora ni censos de vegetación exhaustivos, se carece de la información precisa en cuanto a composición de especies y estructura y disposición espacial de las comunidades vegetales del área.

A partir de fotografías aéreas y de datos recabados en el terreno, pudo elaborarse un mapa de tipos de vegetación según el grado de intervención del hombre y el estado de conservación en el que se encuentran (Fig. 6, Anexo I).

Se detectaron seis tipos de vegetación que reflejan distintas etapas sucesionales del ecosistema de selvas con araucaria. Esta clasificación se basó en la estructura de la selva presente y las modificaciones producidas por el hombre. El tipo de vegetación que predomina en el Parque es la selva con una estructura de dos estratos vegetales: el de las araucarias y uno herbáceo - arbustivo bajo, extensión que coincide con el intensivo uso que se le dio al Parque en esa zona antes de que se cree como tal. En este aspecto, es necesario realizar censos de vegetación en cada uno de estos ambientes, para describir ciertos atributos de la comunidad como diversidad, número de especies, densidad de renovales de araucaria, que permitan obtener información para un futuro manejo del área.

Se ha realizado un censo parcial de vegetación a modo de muestra cualitativa, del sector en mejor estado de conservación del Parque (extremo sur -suroeste; Foto 2; Fig. 6, Anexo I). Este censo, de 10 X 50 m., arrojó una cifra de 23 especies arbóreas y reveló una notable ausencia de vigor y sanidad en los ejemplares muestreados (un 19% del total) (Anexo II- A).

Excluyendo a la araucaria como especie dominante, dado que sus poblaciones dentro y fuera del Parque se vieron reducidas por su explotación años atrás, la especie que resultó dominante en este sector relevado es el laurel negro (Nectandra megapotamica), coincidiendo con lo observado por Ragonese y Castiglione (1946) para una porción de selva con araucarias de la localidad de San Antonio (Misiones), citada más adelante. A esta especie le sigue en abundancia: camboatá hoja lisa (Matayba elaeagnoides) y maría preta (Diatenopterix sorbifolia) (Anexo II - A).

Debido a que es necesario realizar censos completos de la vegetación del Parque para conocer su flora y la disposición espacial de las comunidades vegetales, se describirá, a modo ilustrativo y de referencia, otras formaciones selváticas con araucarias de Brasil y de Argentina.

De los estudios de la estructura de un bosque natural de Araucaria en Brasil, Longhi y Faehser (1980) concluyen que esta especie es la más característica de esta formación vegetal, presentando valores de abundancia, dominancia y frecuencia bien superiores a las demás especies forestales.

Entre las especies de gran porte que acompañan a la araucaria podemos citar: timbó (Enterolobium contortisiliquum), cañafisto (Peltophorum dubium), cedro (Cedrela fissilis), grapia (Apuleia leiocarpa) y guayubira (Patagonula americana), entre otras.

Entre los árboles de mediana altura se encuentra la yerba mate (Ilex paraguariensis), presente en la mayor parte del área de distribución de la araucaria. En ciertas zonas es posible ver chachí manso (Dicksonia sellowiana), como diversas especies de bambúseas o tacuaras. Mucho más frecuente que el chachí manso es el chachí bravo (Trichipteris sp.), característico por ser más esbelto y alto que el anterior y por conservar en el estípite las bases de los pecíolos espinosos de las frondes muertas.

El estrato herbáceo de un bosque de Araucaria está compuesto, según Hueck (1978), por ciperáceas y gramíneas mezclándose en distintos grados con especies de las familias compuestas, rubiáceas, solanáceas, oxalidáceas, etc.

Las epífitas tienen una importancia relativamente menor en este ecosistema con Araucarias, comparado con los de altitudes menores y sin presencia de esta especie. Según Ríos (1996) se pueden encontrar cactáceas del género Epiphyllum, bromeliáceas como el clavel del aire (Tillandsia sp.), helechos como Nephrolepis sp. y numerosas especies de orquídeas como el casco romano macho (Cyrtopodium palmifrons), Epidendrum sp., el casco romano verdadero (Catasetum fimbriatum), Bulbophyllum sp. y la espectacular Eurestyles sp. muy semejante a un líquen por su tamaño y por su forma, a un clavel del aire.

Los datos de Ragonese y Castiglione (1946), nos brindan una idea de la estructura y composición de una porción de selva con araucarias de la localidad de San Antonio, Misiones. En él distinguieron cuatro estratos, constituídos por las siguientes especies:



Estrato arbóreo alto: Pino paraná o curiy (Araucaria angustifolia), dominante (48 ind./ha.).

Estrato arbóreo mediano: laurel negro (Nectandra megapotamica) subdominante; seguido por la yerba mate (Ilex paraguariensis) y luego por el guatambú blanco (Balfourodendron riedelianum), la Guayubira (Patagonula americana) y la vasouriña (Chrysophyllum marginatum). Encontraron 9 especies más con escasa cobertura: el marmelero (Ruprechtia laxiflora), guabiroba (Campomanesia xanthocarpa), María preta (Diatenopteryx sorbifolia), guazatumba (Banara arguta), alecrín (Holocalyx balansae), cerella (Eugenia involucrata), cedro (Cedrela fissilis), cancharana (Cabralea canjerana) y anchico blanco (Albizzia hassleri).

Estrato arbóreo bajo y arbustivo: domina el chachí (Trichipteris procera), seguido por el ñandipá (Sorocea bonplandi), Psychotria leiocarpa y el laurel negro (Nectandra megapotamica). El resto esta compuesto por 20 especies con escasa cobertura, con individuos dispuestos aisladamente.

Estrato herbáceo: Doryopteris palmata, Doryopteris submarginalis, Doryopteris concolor, Olyra latifolia, Pharus glaber, entre otras 10 más.

Completan la vegetación numerosas lianas y epífitas. Entre estas últimas se encuentran Polypodium phyllitidis, P. pectinatum, P. filicula, Asplenium auritum, Oncidium sp., Rhipsalis caereuscula y Billbergia nutans.

Cabrera (1976) cita la descripción de Tortorelli (1956) de una selva con araucarias en la Colonia Manuel Belgrano, en la que están presentes entre otros no vistos por Ragonese y Castiglione (1946), el incienso, el peteribí, el ibirá –pitá y el timbó colorado.

Estos últimos autores observaron para los pinares misioneros, el acuciante estado de sobremadurez, al igual que la escasez de individuos jóvenes y de edades intermedias, aspecto que se repite para el Parque Provincial de la Araucaria. En este sentido, lo que se observó es que la presencia de renovales de araucaria fue mayor en el límite sur del Parque, en áreas con escasez de sotobosque de todo tipo. Otro sector en el que se observaron ejemplares jóvenes de araucaria (de aproximadamente 3 metros de altura) es en el sector nor - noreste del Parque, próximo al camino central. Este es el sector más alto del Parque, que otrora poseía densos pinares.

Se ha encontrado en el área sólo un sector que conserva el ecosistema en el mejor estado de conservación. Allí se da la presencia de chachí bravo o chachí macho (Trichipteris atrovirens) (Foto 3), catalogado "en peligro" a nivel nacional (Chebez, 1994). Sólo se ha encontrado en el parque un ejemplar de chachí manso o chachí hembra (Dicksonia sellowiana) junto a un cuerpo de agua próximo al destacamento de guardaparques, el cual parece haber sido plantado allí (Arzamendia, com. pers.). Esta especie vegetal de gran valor de conservación está catalogada "en peligro" a nivel nacional e internacional (UICN, 1998) debido a su explotación para la confección de macetas para orquídeas (Chebez, 1994).

En cuanto a especies de la flora exótica, el Parque presenta un cierto grado de invasión por parte de algunas especies, especialmente en su límite sur, las cuales deberán controlarse a fin de que esta magnitud, "a priori" no problemática, se torne difícil de dominar.

La especie que aparentemente resulta más problemática por su poder invasivo es el paraíso (Melia azederach), que invade principalmente el límite sur del Parque en donde en chacras vecinas existen pequeñas forestaciones de esta especie. También esta presente en los bordes de caminos, especialmente el central y próximo al destacamento de guardaparques. También, en el límite sur, se detectó la presencia de zarzamora (Rubus sp.). Otra especie exótica que deberá ser controlada y que invade los cuerpos de agua es la caña de ámbar o mariposa de ámbar (Hedychium coronarium), de origen asiático, que cubre el cuerpo de agua mayor del Parque producido por una vertiente que da origen a un pequeño arroyo, cuyas márgenes también están cubiertas de esta especie (Foto 4). Su efecto negativo se potencia debido a que este es el único cuerpo de agua del Parque en donde se encuentran pequeñas poblaciones de anfibios (Ver Item 1.7), las que se verán afectadas por el desarrollo de esta especie vegetal que tiende a colmatar las depresiones del terreno.
1.7. Fauna
Los bosques de araucaria son muy diversificados desde el punto de vista de las especies animales que albergan, muchas de las cuales están íntimamente asociadas a este árbol. Por esta estrecha asociación y debido a la reducción de la superficie que este ambiente ocupaba, es que muchas de las especies animales de este ecosistema se encuentran en peligro o amenazadas.

Antes de los trabajos con aves, anfibios y reptiles realizados para la elaboración del presente documento, en el Parque de la Araucaria, no se han realizado muestreos sistemáticos de fauna. Solamente, se han hecho escasos inventarios y censos de aves, los cuales son difíciles de recopilar debido a que fueron hechos por distintos observadores, en distintas épocas y gran parte de esa información no quedó en el Parque.

El resto de la información es la recabada por observaciones directas realizadas por los guardaparques.
Mamíferos
Debido a la escasa superficie que posee el Parque, a su alto grado de modificación antrópica, a su acentuado "efecto borde" producido por la inexistencia de una Zona de Amortiguación y a la cercanía del poblado de San Pedro, la mastofauna del Parque es escasa. A esto se le suma el desconocimiento, fruto de la ausencia de estudios acerca de su composición.

Por medio de observaciones directas se ha detectado la presencia de una pareja de pocas (Mazama nana), una de ellas aparentemente preñada (Krauczuk, com. pers.). Esta especie se encuentra catalogada como "Vulnerable" a nivel nacional por FUCEMA et al. (1997) y "Rara" para el país por Reca et al. (1996).

Se han encontrado huellas y se han obervado: mulita grande (Dasypus novemcintus) (Krauczuk, com. pers.), acutí (Dasyprocta azarae), zorro de monte (Cerdocyon thous), comadreja (Didelphis albiventris), hurón menor (Galictis cuja) y una especie exótica: la liebre europea (Lepus europaeus) (Arzamendia, com. pers.). Recientemente se ha encontrado el esqueleto de una comadreja que está siendo identificado (Krauczuk, com. pers.).

Ingresan al Parque mamíferos domésticos provenientes de las casas y chacras de los alrededores como gatos, perros, chanchos, vacas y caballos, estos dos últimos de manera esporádica.


Aves
A pesar de su fácil accesibilidad, poca es la información acerca de la avifauna del Parque. En general, los listados se basan en observaciones realizadas en un solo día debido que el área se visita "de paso" hacia otros sitios de la región, especialmente el Parque Provincial Cruce Caballero.

Es por esto, que fue necesario concurrir al área exclusivamente para actualizar y completar la información existente.

Se realizaron tres muestreos cuantitativos, uno en septiembre de 2000, otro en noviembre de 2000 y un último en enero del presente año, los que arrojaron una cifra de 175 especies pertenecientes a 42 familias (Anexo II-C) (Krauczuk y Baldo, 2001; Anexo IV).

Entre las especies encontradas, se destaca la catita cabeza roja (Pionopsitta pileata) y el coludito de los pinos (Leptastenura setaria) por su abundancia y especies consideradas dentro de algunas de las categorías de riesgo como es el caso de loro vinoso (Amazona vinacea); tucán pico verde (Ramphastos dicolorus); carpintero cara canela (Dryocopus galeatus); carpintero grande (Campephilus robustus); tacuarero (Clibanornis dendrocolaptoides); batará goteado (Hypoedaleus guttatus); batará copetón (Mackenziaena severa); urraca azul (Cyanocorax caeruleus) y reinamora enana (Amaurospiza moesta) (Krauczuk y Baldo, 2001; Anexo IV).

Es interesante el dato de que algunas de las especies que se encuentran dentro de cierta categoría de riesgo, resultaron con valores altos de abundancia, como la catita cabeza roja (Pionopsitta pileata), el coludito de los pinos (Leptastenura setaria) y el loro vinoso (Amazona vinacea).

El hábitat más usado por la avifauna es la capuera alta, con más de tres estratos de vegetación, seguido por la capuera baja y los tacuapizales, los arbustos y matorrales, la selva y por último, los caminos (Krauczuk y Baldo, 2001; Anexo IV). Este uso del hábitat puede estar condicionado por la superficie cubierta por cada uno de estos ambientes, de los que predomina la capuera baja con dos estratos de vegetación (Fig. 6, Anexo I).

Por otra parte, si se analiza la relación entre aves escuchadas y observadas (54.21%/45.79%) la misma nos indica la grave desestructuración de los ambientes naturales en esta Area Natural Protegida, característica que puede observarse a simple vista. Pero es de destacar que en ocho horas de muestreo se realizaron 1522 contactos con aves (valor muy alto), lo que refleja que esta área protegida es importante en el entorno natural de San Pedro (Krauczuk y Baldo 2001; Anexo IV).

Estos resultados aún son preliminares dado que hace falta concurrir en otras épocas del año.

De las especies registradas merecen especial atención por su crítico estado de conservación y su asociación con el pino paraná, las siguientes:

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